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Article publicat a la revista d’àmbit nacional d’AHIGE (Asociación de Hombres por la Igualdad de Género) al maig de 2015.

JOVENES Y SU EDUCACIÓN Y DESARROLLO SEXUAL.

Soy educador social desde hace 15 años, psicopedagogo desde hace 5 y actualmente trabajo para el ayuntamiento de Barcelona y colaboro con otros de la Area Metropolitana. Durante estos años he trabajado para distintas ONG y llevo casi 9 trabajando en un servicio de atención a jóvenes menores de 25 años que se desarrolla en la calle. Mi contexto de trabajo es de cercanía con los jóvenes y cierta informalidad. Una de nuestras principales herramientas como educadores es el vínculo con ellos y ellas. Esto me da cierta visión directa de algunas cosas que viven, les pasan y les preocupan.
También soy papá de una niña preciosa y un perro maravilloso. Querría compartir con vosotros algunas cuestiones que me encuentro como educador y algunas como padre.

La educación sexual hoy en las familias.
Desgraciadamente es residual el número de familias que hablan abiertamente del sexo como un tema importante y de gran impacto en nuestra vida. Puede que los y las optimistas vean una tendencia a la mejora, descontando a los y las ingenuos/as que creen que la modernidad es toda buena y todo es mejor que antes. Hay poca educación sexual y no se afronta desde el placer y la salud.

¿A qué lleva la falta de educación sexual? ¿Relaciones no igualitarias? No lo se, pero tiene toda la pinta. De momento lleva a que como educador de calle acabe hablando de sexo con ellos y ellas. Lo hacemos porque no parece que tengan las respuestas que necesitan. Podría tomarse como una prueba de que las familias siguen en la “época de franco “… o peor. No parecemos todavía una sociedad que trate la sexualidad con naturalidad.

Permitidme un comentario como papá. A mi hija ya la han llamado puta por decir que a ella no le gustaba el chico que decía ser su novio, le gustaba más otro. Con 10 años. Se formó un corro de chicos en el patio cantando puta, puta. Por suerte, parece ser que mi hija llevaba puesta la vacuna que mantenía su núcleo personal, por no hablar de ego, a salvo. No parecía muy dispuesta a dejarse machacar por los tontos comentarios que muestran lo pronto que la cultura machista nos influye. No le hizo ni pizca de gracia lo que pasó, ella sabe también que no ha hecho nada malo.

Ya tengo que educar para la sexualidad a mi hija. Lo noto. Se ha hecho un tema del que nos encanta hablar. A ella le interesa mucho, y a mí también. Le hago preguntas, y ella me pregunta a mí. Partimos de las sensaciones interesantes que conlleva la sexualidad, el placer, la salud, lo positivo, y también hay que tocar el tema de la contracepción y prevención de enfermedades. Algo me dice que estoy haciendo un abordaje al tema bastante… ummmmm progresista. Tanto es así que no puedo evitar decirle que va a tener que convivir con otros niños y niñas de familias que no tratan el tema, ni igual ni parecido. Y que esos niños y niñas, es más fácil que hagan una aproximación a la sexualidad más frívola, superficial e inmadura. Y para prueba, le remito a la experiencia que tuvo y sus amigos en el patio. En nuestras conversaciones sobre la sexualidad no apareció el concepto de respeto, es una cuestión de actitud. Por un lado, tenemos la suerte de vivir en una familia bajo un tejado igualitarista, en el que aprendemos y nos desarrollamos, tanto los mayores como los pequeños. Por el otro, tenemos el reto de convivir con personas con tejados antiguos.
Me pareció necesario advertir a mi hija de que, por desgracia, si se muestra muy abierta y conocedora de la sexualidad, el entorno micromachista le pondrá una etiqueta negativa: puta. Ya lo intentaron. Le deseo suerte e inteligencia a la hora de rodearse de personas con ganas de superar el machismo como “cutrerío” generalizado. Le irá mejor. De momento ya sabemos que la promiscuidad es más peligrosa en las niñas, ya tan pronto y a partir de las amenazas y etiquetas.

¿Y si mi hija hubiera sido niño? ¿Le tendría que “enseñar” a respetar al otro sexo? Lo que hicieron esos niños fue machista, pero creo que ellos no lo saben y lo veo como la punta del iceberg. Las familias no son tan modernas como nos gusta pensar. Un escenario que haría mejorar la educación sexual y permitiría que las familias tuvieran información, y seguimiento de cómo va el desarrollo de la sexualidad de sus hijos e hijas sería tratarlo como un tema de intimidad compartida. Tal vez hay que ofrecer a las familias recursos educativos para que desarrollen nuevas formas de tratar el tema del sexo.
La mayoría de familias no saben o se atreven (todavía, y confiando que algún día maduraremos personalmente y como sociedad) a tratar el tema de la sexualidad de sus hijos como un aspecto importante y fundamental en su salud y relaciones. Las familias pierden la oportunidad de influir en un aspecto importante de su vida. Por tanto, nuestros jóvenes siguen investigando y haciendo aproximaciones al sexo a escondidas de los padres, por descubrimiento oculto y a través de la cultura, los medios de comunicación, los artistas, la pornografía.

Los chicos siguen exagerando y mintiendo. Tal vez las chicas conectan y comparten entre ellas sus descubrimientos, sensaciones… La verdad no se bien qué se explican entre ellas pero es fácil pensar que la influencia de los mass media y los social media debe estar presente, y es claramente, sexualizador, superfluo y machista. Más adelante os pongo unos enlaces de diferentes “artistas” para que os hagais una idea.

Todo parece indicar que no se dan mensajes activamente machistas en las familias. Se dan los mensajes de siempre, por tanto, machistas por omisión. Sería deseable que las familias percibieran la importancia de desarrollar en sus hijos una visión saludable de la sexualidad. En pocos casos parece haber educación sexual en las familias. Sí que hay consejos sobre la contracepción y las enfermedades de transmisión sexual. Sigue dando miedo que nuestros jóvenes empiecen a tener relaciones sexuales. Es curioso que los adultos vivimos los aspectos positivos de una buena vida sexual, y sufrimos los negativos y que no se aproveche la oportunidad de ver pasar a nuestros hijos e hijas de niño y niña a jóvenes, para incidir positivamente en su desarrollo sexual.
Hoy en día existe una gran invasión de estímulos sexuales, como la sexualización del marketing. Tan mala es la mierda que nos quieren vender que lo han de conectar con el sexo y nuestro cerebro animal e instintivo. También la música pop y los medios de comunicación masivos, hacen que las chicas tengan muchos “inputs” sexualizados y machistas que dan un mensaje parecido a: mira qué bien me va siendo sexy.
Últimamente los chicos tampoco se escapan de esto. Se les están mostrando modelos pasados por Photoshop. Mirad más abajo.

Esta situación personal enlaza con mi trabajo con los y las jóvenes. Como educador tengo la suerte de hablar y escuchar a chicos y chicas en edad ESO, un poquito más grandes que mi hija y sus amiguitos. Estas son algunas situaciones de las que me encuentro:

Entre los 12-13 años…
A los 12/13 años es bastante habitual que los y las jóvenes sientan ciertas presiones sobre la sexualidad. Una presión social, ya que se habla mucho de las primeras veces, no quieren ser bichos raros y también quieren tener experiencias o superar la inseguridad. Hay otro tipo de presión tal vez más interior ya que muchos y muchas sienten que no están preparados todavía. No se da una de las tres condiciones que comento más adelante.

Lo resumiría en la idea: “me empieza a interesar el sexo pero me supera. Se acerca el momento en el que empezaré a tener relaciones sexuales, todo el mundo está empezando o hablando de esto y yo no quiero ser el/la último/a virgen de clase. Ufff, ¿te imaginas? Prefiero mentir”.
A esta edad, si les haces la pregunta de: ¿a qué edad es normal empezar a tener relaciones sexuales? La mayoría pone una fecha, entre los 14 y los 18.
Me parece que es muy realista, a esa edad, decirles que el sexo es importante.

Que es una experiencia que se puede vivir muy positiva, pero también negativamente. Como educadores, la forma de ayudarles a que sea positiva y saludable es que intenten asegurarse que se cumplen tres condiciones: 1) que se sientan física y psicológicamente preparados, 2) que han encontrado a alguien con la suficiente confianza como para compartir su intimidad y salud, y 3) protección, fundamentalmente el preservativo. Me gusta insistir en que se han de dar las tres condiciones. Con esto se pretende disminuir la presión y evitar la precipitación en el inicio de las relaciones. No hay edad “normal” para empezar, se hace cuando uno se siente preparado, y no está siendo siempre así. En resumen nuestro mensaje quiere ser: tendrás sexo cuando estés preparado/a y asegúrate de que sea positivo.

Entre los 14-16 años…
Es residual y mínimo el porcentaje de familias que han tratado el tema del desarrollo sexual de sus hijos e hijas desde el placer y la repercusión en la salud. De alguna manera, aprenden a solas y en secreto.
Eso hace que la familia pierda la oportunidad de influir en la vida de sus hijos, a favor de que lo hagan los medios de comunicación, y la cultura en general, que a estas alturas y como suscritores de esta revista, no tendréis dudas de que es machista.
Las papás y mamás hacen el amor en la intimidad, por no decir a escondidas, y sin hacer mucho ruido, porque sería terrible que sus hijos supieran que están teniendo sexo. Pieza fundamental para que la relación de pareja siga existiendo y estos/éstas jóvenes tengan una familia unida. Una idea que parece deseable para la mayoría de jóvenes con los y las que hablo.
No me refiero a montar un espectáculo pornográfico en presencia de nuestros hijos, pero ¿por qué no pueden saber que nos gusta hacer el amor varias veces por semana y mientras ellos duermen? El sexo es una pieza más de nuestro “puzzle energético”. Si nosotros escondemos nuestra vida sexual ellos aprenden que es lo que hay que hacer. Si las familias no les dan la información se la buscarán.

Para acabar y si os interesa lo que están haciendo los artistas pop que siguen los y las jóvenes ahora, os dejo estos enlaces:
la última campaña de calzoncillos que protagoniza Justin Bieber (hiperphotoshopeada) http://www.quesabesde.com/noticias/fotografia-justin-bieber-calvin-klein-retoque_12671
Jennifer Lopez, la “”””canción”””” se llama “Booty” (lamentable) http://m.youtube.com/watch?v=nxtIRArhVD4
Nicki Minaj y su “Anaconda” (vomitivo) http://m.youtube.com/watch?v=LDZX4ooRsWs
Miley Cyrus y el video clip de “Wrecking Ball” (ridículo, o cómo estropear con un videoclip una canción aceptable) http://www.youtube.com/watch?v=My2FRPA3Gf8.

Y si os animáis todavía más y para quitaros el mal sabor de boca, podéis también ver las parodias que Bart Baker hace de éstas canciones. Son realmente buenas y criticas y también se pueden encontrar subtituladas al castellano. Ahora en serio. Estoy por empezar a relacionar la música que escuchan los y las jóvenes de hoy con potenciales vulnerabilidades en el autoconcepto, su capacidad relacional y futuras conductas de riesgo. Me parece más a salvo de ciertas influencias un chico o una chica rockero/a que alguien que sigue las modas.

No vamos bien, pero que nada bien. Ahí lo dejo.

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José Antonio Berbel Luque

Educador y psicopedagogo.

 

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